Pollo a la cerveza

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Muslos de pollo a la cerveza recetas con cerveza

Si hay alguna carne típica para guisar con cerveza ésa es la carne de pollo. Bien sean unas pechugas, bien los muslos o los cuartos traseros, el pollo cocinado con cerveza es un plato fácil, económico y muy sabroso. Siempre puedes hacer esta receta para consumir en el momento o dejarlo para otro rato en el que no tengas tiempo de ponerte a cocinar. De cualquier forma es fácil y rápido y el resultado, siempre jugoso, hará que puedas mojar pan y quedar bien con cualquier visita. Esta carne admite muchas recetas pero el dulzor del alcohol proveniente de la fermentación de la cerveza hace que el plato quede especialmente apetecible.

Dificultad: Fácil
Tiempo: 60 minutos
Comensales: 4

Ingredientes

  • 8 muslos de pollo ó 4 cuartos traseros (muslos y contramuslos)
  • 2-3 botellines/latas de cerveza rubia
  • 2 cebollas
  • 3 zanahorias
  • 2 dientes de ajo
  • 1 pimiento rojo
  • 2 hojas de laurel
  • 2 cucharadas de harina
  • 1 rama de tomillo pequeña
  • Pimienta negra molida
  • Perejil fresco picado
  • Aceite de oliva virgen extra.

Desarrollo de la receta

Limpiamos y picamos las cebollas, los ajos y el pimiento. Igualmente limpiamos y pelamos las zanahorias. Éstas las cortamos en rodajas finas.

A continuación, salpimentamos los muslos de pollo (si hemos cogido en la carnicería los cuartos traseros basta con pedir que nos los corten en dos trozos, el muslo y el contramuslo) y los pasamos por harina. Con un poco basta porque sólo queremos que se sellen para que queden jugosos por dentro.

Utilizamos una cazuela mediana y le echamos un poco de aceite. Ponemos a calentar a fuego medio. Añadimos los muslos y dejamos que se hagan un poco para que sellen. Una vez que ya están dorados (tardarán unos tres o cuatro minutos) los retiramos y reservamos para terminar, luego, de hacerlos.

Vamos ahora a hacer la verdura. Ya las habíamos cortado así que echamos en la cazuela, primero, los ajos, la cebolla y el pimiento. Enseguida, añadimos la zanahoria. En unos doce o trece minutos tiene que estar pochada la verdura. Es el momento de añadirle otro poco de harina, una cucharada más, para que luego la salsa coja cuerpo e invite a untar. Cocinamos un par de minutos más la verdura con la harina.

A continuación incorporamos el pollo que habíamos reservado con el jugo que haya soltado en este rato (todo es sabor que suma). Añadimos el tomillo y el laurel, que siempre vienen bien, y cubrimos con cerveza. Se deja a fuego medio durante 45 minutos más o menos, para que se evapore el alcohol y espese la salsa.

Como siempre esto va a gusto del cocinero. Podemos buscar que la salsa quede un poco más espesa favoreciendo la evaporación o tapar un poco la cazuela para que la salsa pueda quedar algo más líquida.

Una vez más, la cerveza se alía con otros ingredientes para hacer un plato muy fácil y que suele quedar muy sabroso. No hace falta acompañamiento alguno pero un simple arroz blanco puede venirle muy bien.

Apunte del “cocinillas”

Siguiendo mi línea de despiste, he notado que la salsa me estaba quedando demasiado líquida. No importa, los últimos minutos he subido un poco el fuego y retirado un poco más la tapa. Ha quedado muy bueno.

Como veis  yo  he utilizado cuartos traseros (muslos y contramuslos) pero en las recetas se puede ver cualquier parte del pollo. Se proponen muslos, pechugas, el pollo entero… De cualquier forma saldrá bueno.