Costillas de cerdo a la cerveza

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Receta Costillas de cerdo asadas a la cerveza

Una vez más le damos una vuelta a uno de los platos típicos de nuestras cocinas. Tengo claro que, pudiendo hacerlo, la mejor forma de comer unas costillas de cerdo es en el campo, asadas con parrilla y un buen fuego, a ser posible de sarmientos.

Pero en casa, y en el horno convencional, es otra cosa. No es que estén malas, por supuesto que no. De hecho, cualquiera de las variantes a las que estamos acostumbrados suelen salir bastante buenas; a la barbacoa, con miel y mostaza, maceradas con hierbas… Aquí, como no puede ser de otra forma, hemos encontrado la forma de hacerlas con cerveza. Además, con una variante; empezaremos la receta sobre fuego convencional.

Dificultad: Fácil
Tiempo: 20 minutos de elaboración. 50 minutos de cocción
Comensales: 4

Ingredientes

  • 2 kg. de costillas de cerdo
  • 330 ml. de cerveza rubia
  • 250 gramos de cebolla
  • 150 gramos de bacon
  • 3 dientes de ajo
  • Una pizca de pimentón
  • Tomillo fresco en rama
  • 2 cucharadas de miel
  • Una hoja de laurel
  • Sal
  • Aceite de oliva virgen extra

Desarrollo de la receta

Si no se lo hemos pedido antes al carnicero, lo primero es separar las costillas. Por supuesto que él lo hará más fácilmente pero tampoco a nosotros nos cuesta demasiado y así podemos hacer el corte a nuestra medida. Con las costillas separadas echamos un poco de aceite de oliva en una fuente o cazuela grande y las doramos por los dos lados. Mientras se doran vamos pelando las patatas y cortándolas en dados o gajos. Al igual que las patatas, las cebollas las picaremos en cuadrados no muy pequeños. Cortamos el bacon en cuadrados y picamos el ajo.

Una vez doradas las costillas, añadimos a la cazuela la cebolla, el ajo y el bacon. Cocinamos un poco rehogando todos los ingredientes y, después de dos minutos, echamos el tomillo, el pimentón y la miel sin dejar de remover. Otro minuto removiendo y añadimos la cerveza y las patatas. Tapamos la cazuela y dejamos cocer durante cinco minutos. Podemos dejar que reduzca también un poco más.

Esos cinco minutos vienen bien para precalentar el horno a 170° con calor por encima y por debajo. Esparcimos las costillas por la fuente de horno y quitamos algo de líquido que luego podremos utilizar durante el asado. Vamos a asar las costillas durante 45 minutos. Al pasar los primeros 20 minutos, damos la vuelta a las costillas. Controlamos cómo anda de salsa por si hubiera que echarle un poco más.

Cuando quede poco tiempo podemos subir el calor hasta los 200° durante los cinco últimos minutos. De esta manera las costillas quedarán más crujientes por fuera sin perder jugosidad por dentro. Comprobamos que, tanto las costillas como las patatas se encuentran en su punto. Si no, podemos darle un último toque de calor.

Apunte del “cocinillas”

Ya he comentado que las costillas os las puede separar el carnicero. A mí se me olvidó pedírselo pero no me costó nada cortarlas. Incluso, algún trozo lo dejé en dos costillas porque era muy pequeño.

Pese a que en las recetas que he consultado pone que los primeros pasos se hacen en una fuente apta para el horno, a mí me ha resultado más fácil cocinar primero en una sartén/cazuela en fuego convencional y luego pasarlo a una fuente de cristal para terminar en el horno. Así he controlado también la salsa que le iba echando para que no perdiera jugosidad.

En las recetas recomienda pimentón dulce, yo no me he resistido a mezclarlo con un poco de picante…