Cerveza Patanel, la pata negra de Carabanchel

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cerveza patanel de pata negra

La Fábrica de Patanel se encuentra en pleno corazón de Carabanchel, Avenida Pedro Díez, 21Bis. Un proyecto surgido de la pasión y el amor a la cerveza y a un barrio que por eso mismo va más allá, como bien dicen ellos en su web: “…más allá de la propia cerveza: impulsar y colaborar en iniciativas de carácter social, educativo y artístico que revitalicen Carabanchel.” Entrevistamos a uno de los cuatro socios, David Ortega, que junto a Pablo Bordas y los hermanos Álvaro y Daniel Muñoz han fundado Patanel.

¿Cómo nace Cervezas Patanel? ¿cómo surge la idea de empezar a fabricar cerveza artesanal?

La idea surge de Internet. Viendo un video de cómo hacer cerveza, parecía una idea graciosa hacerte tu propia cerveza. Empecé a hacer cerveza en mi casa y fue totalmente desastroso, cerveza de fregadero. Y un día de cañas, en el barrio, con los colegas, en un bar cerca de aquí, vimos un mural con un montón de cervezas, todas de importación pero ninguna de aquí. Aquí en Carabanchel no había ninguna alternativa a las clásicas. Como mucho te tomabas una Paulaner, como algo diferente. Entonces, entre que somos unos enamorados del barrio y que vimos una oportunidad de hacer un producto de comercio local, nos lanzamos a la piscina. Al empezar no teníamos muchos medios y empezamos a alquilar fábricas; estuvimos como nómadas en SanFrutos, La Cibeles y en Domus y ahí hacíamos nuestra cerveza. No tiene nada que ver hacer cerveza en casa con hacerla ya a nivel industrial. Así empezó todo, la idea era probar. Carabanchel tiene una cosa muy buena, es gente muy arraigada a su barrio, muy orgullosa de su barrio, pero son un poco tradicionales en cuanto a estas cosas. No sabíamos como iba a salir la historia. Hicimos mil litros, si salía bien seguíamos y si no, nos retiramos y que quede como una anécdota. Y se nos ha ido de las manos con el tiempo, afortunadamente.

¿Cuánto tiempo hace de esto?

Pues hace ya 3 años. No fuimos una cerveza muy conocida porque sólo nos movíamos en bares de nuestro barrio. No acudíamos a festivales ni a eventos. Una cerveza creada en secreto que no salía del barrio. Íbamos a festivales de cultura, movimientos de artistas, de música pero no a grandes festivales, solamente una vez. Nuestras cervezas tampoco son de festival, de cervezas raras. Somos un poco clásicos a la hora de hacer cerveza. Este año vamos a Beermad por darnos a conocer. Una oportunidad de darnos a conocer fuera del barrio.

¿Quiénes formáis Patanel?

Cuatro socios. Amigos de toda la vida. Empezamos dos. Yo conté que quería hacer cerveza y todos pensaban que estaba como una regadera pero uno de ellos me escuchó, y con él empecé. No tenía ni idea de este mundo.

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David Ortega, Pablo Bordas y los hermanos Álvaro y Daniel Muñoz en la fábrica.

El origen del nombre ¿dónde surge?

La pata negra de Carabanchel, Patanel. Digamos que un barrio… es que todo se enfoca hacia Carabanchel. Cuando a alguien le decías Carabanchel, siempre pensaba en lo mismo, los mitos de Carabanchel, la cárcel, Manolito Gafotas, barrio conflictivo, Rosendo… Y es un barrio que ha cambiado muchísimo. Y el movimiento cultural que hay aquí, en este barrio, es como de pata negra, de una calidad… Patanel es la pata negra de Carabanchel. Nos pareció gracioso. Somos el barrio con más locales de ensayo de todo Madrid. Hay un movimiento de arte bestial. Carabanchel es un barrio que estaba aletargado y ha despertado con una fuerza tremenda.

¿Qué preparación teníais?

Internet, leer, comprar libros, preguntar y luego hicimos algún curso pero básicamente hablamos con mucha gente. El mundo de la cerveza es un gran mundo porque puedes hablar con otras fábricas y ellos te ayudan siempre. La gente se vuelca. Hay muy buen rollo.

Vuestras cervezas, ¿cómo son, cómo las definirías?

Son cervezas tradicionales. Nos gusta el sabor del lúpulo pero no somos fanáticos del lúpulo como otras cerveceras que todo está muy lupulado. Pensamos en la gente que la consume. Eso va muy ligado a la cerveza del barrio. Cuando hacemos una cerveza siempre lo hacemos pensando en el consumidor final y en lo que nos gusta a nosotros. Yo soy un amante de la cerveza rubia, de las cervezas suaves y no solemos trabajar mucho con el lúpulo. Pero son cervezas que a la gente que nunca ha probado una cerveza artesana, pueden introducirle en este mundillo. Mucha gente viene aquí y no sabe qué es una cerveza artesana. Empiezan por una cerveza rubia, suavecita, con sabor. Tiene un parecido a una industrial, pero con sabor de artesana. A la gente no le resulta tan chocante. Luego les metemos una tostada que ya tiene un sabor maltoso o incluso una IPA que tiene algo más de lúpulo. Pero siempre somos muy suaves a la hora de fabricar cerveza.

No es solamente vender, sino educar a la gente…

Claro, es que todo el proyecto va ligado a un barrio. Todo esto se ha hecho pensando en dónde estamos. Yo no quería cervezas salvajes. Siempre se ha hecho pensando en por qué estamos aquí, en este barrio. Hubiera sido más fácil llevarse la fábrica a un polígono industrial y hubiera sido más cómodo. Nuestra apuesta de cerveza en el bar es una apuesta por la cerveza artesana, en un barrio donde nunca se había visto esto. Apostar por romper los moldes y romper la idea de lo que había aquí. Y es muy positivo porque la gente está siendo educada en este ámbito. Mucha gente viene preguntando a ver qué tenemos esta semana. Se preocupan de dónde es, qué estilo es, qué son los IBUS, y les decimos: pues mira es la carga de lúpulo que lleva, la cantidad de amargor que vas a tener… Estamos introduciendo al público algo que no había visto en su vida en el barrio.

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El Santuario de la Cerveza y David Ortega durante la entrevista

Es una satisfacción enorme ver… yo pongo el ejemplo siempre de mi padre; mi padre entendía la cerveza como una Mahou, una lata. Sin embargo, el otro día probó una IPA y ahora me demanda que le compre IPAS porque ha descubierto el lúpulo. Estamos llevando a la gente a lo desconocido. Jugamos un poco con la gente, con nuevos sabores.

¿Qué capacidad de producción tiene la fábrica?

Seis mil litros actualmente; si nos llega otro fermentador, llegaremos a los siete mil. Llevaremos con la fábrica en funcionamiento 8 meses, y habremos hecho 40 mil litros ya. Porque empezamos con 5 fermentadores, sumamos un sexto, ahora un séptimo… yo estimo que tendremos una producción anual de unos 70 mil u 80 mil litros.

¿Cuántos tipos de cerveza tenéis en el mercado?

Ahora mismo tenemos… hemos hecho cuatro, pero mantenemos tres como fijas; una rubia Golden Ale, una Red Ale tostada y una IPA. Hicimos una en el primer aniversario del bar, una con Bourbon y madera, que tuvo una acogida bestial. La gente sigue demandando esa cerveza y tendremos que volver a hacerla.

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Carabanchel es un barrio que estaba aletargado y ha despertado con una fuerza tremenda.

¿Novedades para un futuro, alguna cerveza que tengáis en mente sacar al mercado?

Nosotros queremos sacar una línea de 5 básicas, que vayan a los gustos generales y serían la rubia, la roja y la IPA, nos falta la negra y la de trigo. Para la negra estamos pensando en hacer una dark lager que yo creo que le va a gustar mucho a la gente y no va a ser tan agresiva; más fácil de beber. E iremos a una de trigo que le meteremos un toque de centeno posiblemente. Todo esto hay que investigar porque ahora mismo estamos a tope, hasta arriba. Es que la gente aquí bebe muchísimo (risas).

¿Colaboráis con otras marcas?

En principio no. Porque no tenemos tiempo. Nosotros tenemos el bar junto a la fábrica y se consume mucha cerveza y tenemos también venta externa. Es que mensualmente nos quedamos a cero. La llegada de nuevos fermentadores hará que podamos tener los 5 estilos y el día de mañana podremos hacer “macarradas”, como digo yo. Pero sin pasarse (risas)

¿Qué tal funciona el bar?

Bien; es muy grande, en una calle no muy transitada… empezamos los cuatro socios trabajando y en un año ya somos trece en plantilla, sólo para el bar. Además de ser camareros, tenemos que educar en el consumo de cerveza. Estamos intentando que la gente que llega al bar, pregunte por las cervezas que tienes. No hay cultura de elegir lo que quieras. Aquí le estamos dando otro carácter, otro valor a la cerveza. Para hacer eso, hay que ir currándose a la gente y la de veces que explicamos a diario a la gente cómo fabricamos la cerveza. Y luego hay gente que viene y te pide una Mahou, y le dices, ¡ay!, que te has equivocado de bar (risas). A mí me encanta la cerveza artesana, pero hay gente que hace cervezas difíciles de beber, y eso hace que la gente llegue y sea un poco reacio a este producto. Luchamos contra eso. No todas las cervezas artesanas son iguales. Si alguien no ha bebido nunca una cerveza artesana, no le puedes dar una Stout o una IPA. Y es que ya hay gente que demanda salvajadas.

…no se filtra, no se pasteuriza y es cien por cien natural .

¿Hay un poco de postureo en el mundo de la cerveza?

Sí. A ver, yo estoy en contra del postureo, pero es como todo, el postureo es inevitable en todos los lados. Nosotros somos muy clásicos a la hora de hacer cerveza y tampoco nos gusta el rollo de que tenga el nombre más largo de lo que es. Y tampoco me gustan las modas. Por ejemplo, el rollo que hubo con las NEIPAS, que de repente ha desaparecido. Yo hago la cerveza que me gusta, no porque haya una moda. Yo estoy muy contento con las IPAS y me gustan las IPAS, pero me da la sensación de que estamos utilizando siempre los mismos lúpulos y al final estamos viendo lo mismo en diferentes botellas. Falta un poco el simplificar algo más todo.

Entonces, ¿cómo ves en general el panorama cervecero?

Lo veo muy bien. Hay muchas fábricas muy potentes y creciendo mucho. Y pequeños cerveceros como yo y como otras fábricas pequeñitas que estamos evolucionando. El cliente cada vez demanda más, el mural de los supermercados ha cambiado muchísimo. Lo malo es que el pequeño fabricante al final está luchando con las industriales y es difícil. Sale una IPA de Mahou y no tiene nada que ver con una IPA artesana y comparan con ello. Y luego la absorción de grandes empresas que compran otras fábricas de cerveza artesana que al final son lobos con piel de cordero. Ese panorama no me gusta cómo evoluciona. Pero en general, es un movimiento al que le queda mucho por explotar. Pero es tan jugoso y tan potente que muchos se meten por otra puerta.

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La pizarra de Patanel.

La gente que acude al local, que nunca había probado una cerveza artesana, y le tienes que explicar qué diferencias hay entre artesana e industrial, ¿qué les dices?

Las principales… nosotros no filtramos, que vean lo turbio del producto. La carbonatación es más natural que una industrial. No se pasteuriza por lo que tiene una caducidad menor, el porcentaje de litros que fabricamos, ingredientes cien por cien naturales. En definitiva, que no se filtra, no se pasteuriza y cien por cien natural.

¿Es cara la cerveza artesana?

La gente que piensa esto no está equivocada. No les falta razón y sí. Las grandes fábricas pueden abaratar costes. Por tiempo, por personal, por todo. Pero yo creo que como crítica constructiva, creo que la cerveza artesana, a mi parecer, se vende muy cara al consumidor final. Aquí, por menos de 5 euros te tomas una pinta de 600 ml. Pero es que te vas a los bares del centro y lo que vale aquí una pinta allí lo vale media. Entonces, entiendo que la gente diga que es cara porque al final no deja de ser cerveza. Por supuesto que es más cara que una cerveza del supermercado. Pero creo sinceramente que la cerveza debería bajar un poco de precio. El precio, hay veces que lo entiendo y otras veces que no. Las latas, por ejemplo, me parece que tienen un precio astronómico sólo por ser una lata. Nosotros, como bar de barrio tenemos mejores precios, y aún así la gente dice que somos carísimos. A veces, yo, como cervecero y fabricante, pido una pinta y me cobran 6 euros y digo… uffff…

Nuestra apuesta de cerveza en el bar es una apuesta por la cerveza artesana… por romper los moldes y romper la idea de lo que había aquí

¿Falta cultura cervecera?

Falta cultura pero poco a poco se está trabajando. Pero sí que es verdad que puedo entender que para un consumidor esporádico le parezca una locura.

¿Qué público viene a este local?

El público que tenemos aquí es bastante… yo pensaba que iba a ser un garito de gente joven y es al revés. Mucho padre con niños. Y vienen y cenan, y son gente que tranquilamente se pueden beber tres o cuatro pintas. Son gente muy educada bebiendo. La gente sale contenta pero muy tranquila. Tenemos un futbolín de toda la vida y gratis, tuneado con los equipos del barrio, Carabanchel y Puerta Bonita, y la gente disfruta con estas cosas.

En tu opinión, la cerveza, ¿mejor en lata, botella o barril?

A mi me gusta mucho en barril. Me gusta mucho porque afloja un poquito, se conserva bastante bien. Y digo barril, el de acero inoxidable. Me gusta mucho. Lata no trabajamos porque no estamos acostumbrados a la mentalidad del consumidor final a comprarse una lata. La lata la vemos… estás en un parque o para una barbacoa… Y eso que dicen que a nivel conservación es buenísimo.

Sin embargo, en otros países como Inglaterra o Estados Unidos sí que es normal ver cervezas artesanas en lata.

Sí, es que tiene muchas ventajas. Para empezar, pesa menos. Para transportarla es mucho mejor. Pero nosotros trabajamos en botella. Aparte de que no tenemos medios para una enlatadora, todavía no trabajaría la lata.

¿Es mucho más caro?

Lo más costoso y lo peor y donde peor se pasa es en el embotellado. Porque siempre da un montón de problemas. Una buena máquina son 100 mil euros y es caro. Yo creo que el tema de las latas va a tardar en venir y asentarse.

¿Qué importancia le dais al maridaje?

No, aquí tenemos una carta muy sencilla para compartir, para llenar el estómago. Todo casero, se hace con cariño. Es una alternativa muy diferente. Somos distintos al resto de bares del barrio. Tenemos hamburguesas, pizzas que no son las típicas, costillares, etc, no las típicas patatas bravas o la ración de oreja. Tenemos comida vegana, vegetariana, sin gluten, cosas que no encuentras por aquí. Pero sin buscar el maridaje específico. Para mí, un buen tanque de cerveza con una hamburguesa me parece el mejor maridaje del universo. Somos muy sencillos con este tipo de cosas. Las modas son muy buenas y muy malas. Son buenas porque te posicionan, hace que tu producto suba, que la gente se interese pero también las modas pasan. Las cervezas artesanas han sido una moda que ya ha pasado un poco pero que se ha quedado. Y lo que se ha quedado está evolucionando. Y eso es muy positivo. Fue una moda que vino con mucha fuerza. Y lo bueno es que lo que se ha quedado, se hace con más cabeza. Es un movimiento que está para quedarse.

¿Qué estilo crees que será el estilo estrella este año?

No sé por qué, pero creo que las Sour están empezando a asomar la cabeza. Las Sour, un poco las Lambic… la gente está empezando como a acidificar un poco todo.

logo patanel

La última, ¿un objetivo de Patanel para este año?

Poder tener los 5 estilos de cerveza fijos y sobrevivir (risas). Tener algún fermentador más, tener los 5 estilos, controlar y dominar más la fábrica, un poco aprender. Nosotros sólo vendemos en Carabanchel y algún bar fuera del barrio de amigos o familiares. Y ahora tenemos un distribuidor que va a mover la cerveza por el centro de Madrid y por otros barrios. Como toda empresa, lo que queremos es crecer y producir más. Pero con cabeza. Y sobre todo, muy importante, que el bar esté siempre lleno.