¿Sándwich o emparedado?

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Pese a que ya está aceptada por la RAE la palabra sándwich, con su acento ortográfico o tilde por ser palabra llana acabada en consonante, hay sitios en los que se sigue hablando de emparedado. Yo conozco algunos por el Norte de España pero no sé si los habrá por otros lugares.

La palabra me gusta y el concepto más. Y escribo hoy sobre esto, no porque sea un buen acompañante para una cerveza. Que lo es. Tampoco porque tenga hambre especialmente. Que también. Hoy me acuerdo de una foto que hace ya demasiados días (antes de la pandemia) mandó un amigo. “Es el último” ponía en el mensaje. “Aunque si llegas a tiempo…”.

Estaba en uno de los sitios donde mejor los hacen. El suyo tiene carácter. Es frío, de tres pisos, cortado por la mitad en forma de triángulo. Tiene jamón york, queso, mayonesa, lechuga… Pero da igual saber los ingredientes, nunca te quedará igual que allí. Está jugoso sin hacer del pan de molde una masa. El jamón y el queso le dan firmeza, la parte vegetal frescura. En definitiva, un bocado bueno para desayunar o para tomar algo entre horas…

También es un reclamo importante cuando quieres que un amigo aparezca rápido. Eso hice. Me costó poco aparecer por el famoso bar. Pero era tarde. Una sonora carcajada confirmaba lo evidente. Junto a lo que había sido un doble de cerveza, se encontraba el plato vacío. Curiosamente la cerveza la tenía por la mitad. Al otro lado de la barra había cómplice. También reía. Mi amigo no había mentido. Era el último.

Una lástima pero no un drama. Pido una cerveza mientras elijo un pincho de entre las muchas bandejas que, como todos los días, no dejan ver lo impoluta que está siempre la barra. El instigador, no sé si por acompañar o por terminar de almorzar, se toma un café.

Almorzar. Bonito verbo. Pero ya lo dejamos para otro día.