No es otra Ruta de la Tapa…

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Tapa de Pizzanesa. Cerveza Península

Se está poniendo últimamente muy de moda y… bienvenida sea esta moda. La Ruta de la Tapa era algo que antes asociábamos a la cerveza industrial o, incluso, a los vinos. En los últimos tiempos, en cambio, son las cerveceras artesanales las que promueven este tipo de eventos. Lo hizo Cerveza Dichosa hace un par de meses en el madrileño barrio de Prosperidad. Y lo ha hecho este fin de semana Cervecera Península en Alcobendas.

El sistema es muy sencillo. La cervecera, habitualmente con algo de apoyo institucional, reúne a bares y restaurantes de una determinada zona para que, con su cerveza, ofrezcan al público una tapa más trabajada de lo habitual. Los hosteleros que se unan cocinan su tapa y la venden junto con la cerveza a un precio cerrado bastante asequible.

La idea es buena y el resultado suele serlo también tanto para el hostelero como para el cliente. Y yo, como cliente habitual de este tipo de «saraos» he echado un par de ratos este fin de semana por los bares de Alcobendas. Aunque el viernes empezó mal cuando me quedé sin nadie con quien compartir el momento, me decidí a visitar un par de bares. No podía quedarme en casa porque, además, Península ha sacado lata nueva para conmemorar el fin de semana y nuestra colección no podía perdérsela.

Así que, con esta «obligación», me lancé a las calles de Alcobendas. No pude elegir mejor el primero de los bares. Al estar por allí antes de las ocho pensé en que algún bar no tendría todavía la cocina abierta. Por eso, decidí entrar a La Pizzanesa pensando en que el horno de una pizzería estaría encendido desde mediodía. Acerté.

Y allí estaba el dueño que, con la mejor de las sonrisas, parecía estar esperando a que yo llegara. Pese a tener trabajo con dos clientes en la barra y varios pedidos en marcha, no tardó en preguntar. A su pregunta respondí yo con otra muy clara «¿Tenéis lo de la Ruta de la Tapa?».

El «Por supuesto» me dejó muy claro que ya tenía asegurada la lata para la colección. Y en marcha mis dos pequeñas pizzas. Una, la Constitución, la otra, la de bacon con queso cheddar. Mientras, con la misma alegría, me ofrecía sentarme o bien en la barra con «esta agradable compañía» o bien frente a la cristalera controlando lo que pasara por la calle.

Yo, que soy animal de barra, no lo dudé y ahí me quedé charlando con él mientras iba organizando pedidos. Con la simpatía del principio, y después de preguntarme el nombre, me presentó a sus clientes que acababan de pedir una pizza de las especialidades del local. Al enterarse de mi interés por la cerveza, me mostró todas las que tenía (bastantes teniendo en cuenta el tipo de local). De hecho, había botellas tan dispares como las de Cerdos Voladores, Te Deum, Anchor, Licher o Samuel Smith

Ya con las «pizzetas» en la barra, la charla derivó hacia los beneficios de una iniciativa como la Ruta de la tapa. Es evidente que el hostelero se da a conocer y el cliente va a sitios a los que nunca hubiera pensado ir. Mi comienzo de merienda-cena en la Pizzanesa es buen ejemplo de ello porque es bastante probable que algún día vuelva a pasarme por este local pues me gustó mucho la tapa y, por supuesto, la cerveza que Península ha preparado para la ocasión.

Con un par de sitios más visitados esa tarde y otros tres al día siguiente (aquí ya acompañado por mi mujer aleccionada por la buena experiencia) di por cerrada la Ruta de este año.

¿Que si se puede votar como mejor tapa una pizza? Desde luego. Primero, porque estaba muy buena. Y segundo, porque las tapas son como las cervezas. El quién y el cómo te las sirvan son fundamentales para disfrutar de ellas.